| LA VID Y LOS PAMPANOS |
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Preparado por:
Pastor: Jairo Antonio Marín Leiva (Secretario General) LA VID Y LOS PAMPANOS
Salmo 80
En realidad, este gran Salmo presenta varias formas de expresión sumamente interesantes. Tenemos, por ejemplo.
1. La hermosa y conocida metáfora del Pastor, uno de los nombres especiales del Señor usados en relación con Israel y la Iglesia (Génesis 48:15 “Y bendijo a José, diciendo: El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham e Isaac, el Dios que me mantiene desde que yo soy hasta este día”; Juan 10:11 “Yo soy el buen pastor;(A) el buen pastor su vida da por las ovejas”)
2. El pan de lágrimas (Salmo 80:5 “Les diste a comer pan de lágrimas,
Y a beber lágrimas en gran abundancia”) ¡Qué pruebas, tribulaciones, penas y luchas ha soportado el pueblo de Dios! 3. La vid (Salmo 80:8 – 11 “Hiciste venir una vid de Egipto;
Echaste las naciones, y la plantaste. Limpiaste sitio delante de ella, E hiciste arraigar sus raíces, y llenó la tierra”) se usa como emblema de Israel, un emblema tan “natural y apropiado que no nos extraña verlo repetido vez tras vez en el en el Antiguo Testamento y adoptado al Nuevo” (Génesis 49:22 “Rama fructífera es José, Rama fructífera junto a una fuente, Cuyos vástagos se extienden sobre el muro”; Juan 15:1 “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador”). Israel fue sacado de Egipto y plantado en Canaán, su sombra cubrió los montes y sus renuevos se extendieron hasta el río. Esto describe los límites de la tierra prometida, desde el mar hasta el río Éufrates. 4. Los cedros (Salmo 80:10 “Los montes fueron cubiertos de su sombra,
Y con sus sarmientos los cedros de Dios”). Los sarmientos de la vid se asemejan a cedros de bondad, y se los llama “los cedros de Dios”. La prosperidad de Israel se compara aquí al crecimiento de una planta cuya frondosidad sobrepasa la de los más grandiosos de todos los árboles del bosque. 5. El puerco Montés (Salmo 80:13 “La destroza el puerco montés,
Y la bestia del campo la devora”). Esta es la única referencia al jabalí que hallamos en la biblia. Se le usa para ilustrar el devastador poder de un opresor de Israel, así como el cocodrilo se emplea para simbolizar a Egipto, el león para representar a Asiria, etc. Pero Dios tenía suficiente poder para proteger a los suyos contra todas las fuerzas destructoras (Salmo 80:14 - 19) Isaías 5:1 – 7
Cuando Jehová esperaba que su viña diera uvas, esta dio uvas silvestres; cuando esperaba justicia, solo hubo derramamiento de sangre; y cuando esperaba rectitud, sólo hubo un grito de injuria. Con un juego de palabras (5:7 “Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya. Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor”), Isaías procede a darnos algunos especímenes de “uvas silvestres” o pecados de la nación:
1. Codicia insaciable. Pero su cosecha sólo será un décimo de la semilla sembrada (5:8 – 10 “!!Ay de los que juntan casa a casa, y añaden heredad a heredad hasta ocuparlo todo! ¿Habitaréis vosotros solos en medio de la tierra? Ha llegado a mis oídos de parte de Jehová de los ejércitos, que las muchas casas han de quedar asoladas, sin morador las grandes y hermosas”)
2. Disipación y falta de atención a la palabra y obra de Jehová. Pero los festines y francachelas terminarán en cautiverio. (5:11 – 17)
3. Atrevida provocación a Jehová y desprecio intencional de las denuncias del profeta, manifestados descaradamente en su desafío al “día de Jehová” que ha de venir (5:18,19 “!!Ay de los que traen la iniquidad con cuerdas de vanidad, y el pecado como con coyundas de carreta los cuales dicen: Venga ya, apresúrese su obra, y veamos; acérquese, y venga el consejo del Santo de Israel, para que lo sepamos!”)
4. Hipocresía y disimulo, confusión de distinciones morales (5:20 “!!Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo”)
5. Arrogancia política, que rehúsa desdeñosamente someterse a la corrección de Dios (5:21 “!!Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos”)
6. Pujanza mal dirigida, que es heroica al beber vino, pero cede ante el soborno al vengar la injusticia (5.22, 23 “!!Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida; 23 los que justifican al impío mediante cohecho, y al justo quitan su derecho!”)
En cuanto al significado de la figura de la viña, en la que cada familia es una planta y cada persona una rama, tenemos las siguientes observaciones:
La ubicación. Se puso cuidado en la elección del sitio en que se hallaba la viña. Esta estaba en una “ladera fértil”, lo cual ilustra los abundantes recursos naturales de Canaán, la tierra que Israel llegó a poseer.
La provisión. Se ve la provisión para la protección en el “vallado” y la “cerca”. Esta es una figura de lenguaje que describe la situación natural de Canaán y el carácter del país, lo cual hacía más difícil la invasión desde afuera.
La preservación. Cuando se dice que Dios había “despedregado” la viña, se alude a la preservación de su pueblo de la dominación extranjera. Dios expulsó a las naciones idólatras de Canaán para q no hicieran apartarse Israel de él.
El privilegio. Dios dijo que había plantado su viña “vides escogidas”. Esta expresión se refiere a Abraham, a quien Dios estableció sobre la tierra de Canaán mediante un pacto solemne. Así pues, Abraham fue la vid original de la cual nació la casa de Israel, La viña del Señor. La expresión describe también la estima en que Dios tenía a Israel, cuando este se estableció por primera vez en Canaán.
El castigo. Como a la naturaleza del pecado, es la degeneración, la buena vid se convirtió en vid silvestre y desagradable al dueño de la viña. Por tanto, es necesario desecharla. La vida religiosa de Israel – formal, hipócrita, sin vida, - había llegado a ser ofensiva a Dios. La falta del fruto esperado, fue la trasgresión de la nación, por lo cual, su castigo vino a ser la esterilidad. Dios le quitó el vallado a su viña, dando a entender con ello que le quitaba a su pueblo los privilegios especiales que le había concedido y lo dejaba hundirse al nivel de las naciones circunvecinas. Había sido la nación la que había aportadillado su cerca primero al entregarse a la idolatría y abandonar las leyes divinas. De este modo se habían vuelto, “hijos de etíopes” (9:7). Pero Dios no olvidará por completo a su pueblo, ya que como Isaías lo profetiza tan vívidamente, a su viña le aguarda un futuro glorioso.
Juan 15
Cuando Jesús, usando otro de sus grandes Yo soy, se llamo “la vid verdadera”, o “la vid, la verdadera”, no se puso en contraste con algo falso sino que era verdadero como correspondiendo al ideal perfecto y como opuesto a todas las representaciones más o menos imperfectas. Era, pues, idealmente verdadero.
La verdad ideal, cuya figura es la vid natural, se cumplió en él. La vid era un símbolo de Israel divinamente escogido (Oseas 10:1 “Israel es una frondosa viña, que da abundante fruto para sí mismo; conforme a la abundancia de su fruto multiplicó también los altares, conforme a la bondad de su tierra aumentaron sus ídolos”; Mateo 21:33 “Oíd otra parábola: Hubo un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña,(A) la cercó de vallado, cavó en ella un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos”; Lucas 13:6 “Dijo también esta parábola: Tenía un hombre una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló”); pero este no llegó al ideal, pues vino a ser una viña frondosa que daba fruto sólo para sí misma. Jesús, sin embargo, vio como la vid verdadera y agradable, correspondiendo así al ideal perfecto.
Por otra parte, cuando Jesús dijo: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos”, no quiso decir que la una estaba separada de los otros. “Vid” es un término de gran extensión, que implica unidad en la diversidad, pus la raíz, el tronco, los pámpanos, las hojas, los zarcillos, y las uvas son todos la vid. Cristo es el todo y en todos (Colosenses 3:11 “donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos”). El es el todo, y nosotros somos partes de El y estamos vitalmente unidos a El como los pámpanos lo están en la vid. Separados de El, somos inútiles. La vid existe para llevar fruto, y para este fin la savia vital es necesaria.
En su exposición, Jesús presenta cuatro condiciones de la vida fructífera. Ellas son:
1. La unión. “Todo pámpano que en mi…” Cuando estamos en Cristo, su vida fluye por nosotros produciendo fruto para sanidad (Romanos 6:22 “Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna”). Si tenemos sólo apariencia de pámpanos, es decir, si somos profesantes pero no observantes, no somos parte de la Vid verdadera y sólo servimos para ser quitados.
2. La purificación. Cristo nos habla de tres grados de fructificación: fruto más o mejor fruto, y mucho y permanente fruto. El fruto es la prueba más notable de la vida, y por eso Dios, el labrador, “limpia todo pámpano que lleva fruto, para hacer que lleve mejor fruto” (Juan 15.2) Puede que eludamos el proceso de purificación, de limpieza; pero qué necesario es si queremos actuar como pámpanos fructíferos de la vid (Mateo 5:6) “Bienaventurados los que tienen hambre y sed(A) de justicia, porque ellos serán saciados”
3. La permanencia. (V 4 “Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí”) Los pámpanos no pueden llevar frutos por sí mismos. Deben estar unidos al tronco principal de la vid y recibir constantemente la savia que fluye por este si han de llevar fruto. La permanencia no requiere esfuerzo; es estar en reposo. Cuando descansamos en el Señor y vivimos en continua comunión con El, llegamos a ser pámpanos fructíferos. Conociendo sus mandamientos, los obedecemos y así permanecemos. Permanecemos por la obediencia a Aquel que nos llama a seguir hasta el final. Obedecerle es permanecer en El. Permanecer en El es obedecer.
4. La petición. (vv 5,7 ) “Si permanecéis… pedid todo lo que queréis…” En realidad, no hay conflicto entre “permanecer” y “pedir”. Cuando el pámpano permanece en la vid, pide continuamente la savia, el elemento vital que necesita para cumplir su propósito. Si pudiéramos oír hablar a un pámpano, lo hallaríamos diciendo “Debo tener savia cada momento o muero” Cuando permanecemos, pedimos correctamente y recibimos porque el Espíritu que mora en nosotros nos impulsa a pedir aquellas cosas que están en armonía con la voluntad divina
Este estudio contiene:
1. Nuestra relación con Cristo: unión y capacidad fructífera (Juan 15:1 – 11; Col 1:20 – 23)
2. Nuestra relación con los cristianos: amor y comunión (Juan 15:12 – 17; Efesios 4:25 – 32)
3. Nuestra relación con el mundo sin Cristo: hostilidad y infidelidad (Juan 15:18 – 27; 17:6 – 18)
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