
| LA MUERTE DE CRISTO Y SUS CONSECUENCIAS |
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I Parte - Lección 1 Preparado por:
Pastor: Jairo Antonio Marín Leiva (Secretario General)
Introducción
Al estudiar la vida de Cristo, nos admiramos por las muchas obras maravillosas ejecutadas por Él. El dar de comer a las multitudes, convertir el agua en vino, sanar a los enfermos, hacer caminar a los paralíticos, hablar a los mudos, y hacer ver a los ciegos, eran evidencias que señalaban que Él era el Mesías. A través de estas poderosas obras, Él dio amplia evidencia de que Él era en verdad todo lo que había dicho que era. Sin embargo, su trabajo no estaba terminado por las poderosas hazañas hechas en su vida, las grandes verdades que predicó, o por ser un gozo y una bendición a la gente de su día. Su principal propósito en venir a esta tierra fue traer salvación a las almas de los hombres. Cuando el ángel de Dios habló a José sobre el niño que nacería de María, él dijo, “Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús porque él salvará a su pueblo de todos los pecados (Mt 1:21)” Este pensamiento sería entonces el método por el cual Jesús salvaría a su pueblo de sus pecados. Esto lleva al estudio de su muerte. I. LA IMPORTANCIA DE LA MUERTE DE CRISTO. “El evento sobresaliente y la doctrina central del Nuevo Testamento puede ser sintetizado en las palabras, ‘Cristo murió (el evento) por nuestros pecados ‘la doctrina’” (1 Cor 15:3 “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras”) El Cristianismo es diferente a toda otra religión en el sentido de que se asigna a la muerte de su fundador. Toda otra religión basa su demanda en la grandeza de la vida y enseñanza de aquellos que las fundaron, mientras que el evangelio de Jesucristo está centrado alrededor de la persona de Jesucristo, incluyendo especialmente su muerte en el calvario. Se ha dicho a menudo que hay algo bueno en toda religión. Puede ser verdad que haya algún valor ético en muchas otras enseñanzas, pero sólo en el cristianismo tenemos la redención de pecados, y esto es logrado a través de la muerte sustituyente del mismo hijo de Dios. 1. La importancia que se le da en las escrituras
1.1. En el Antiguo Testamento La muerte de Cristo está prevista a través del Antiguo Testamento en muchos tipos (símbolos o figuras de la muerte de Cristo) y profecías. Sólo algunos de los más sobresalientes de éstos son mencionados aquí. Tipos
Profecías
En su conversación con los dos discípulos, camino a Emaús en la tarde de su resurrección, Jesús declaró que Moisés, todos los profetas y todas las escrituras, hablaron de su muerte “Lc 24:26,27” “¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? 27 Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían” Es claro, en 1 Pedro 1:10, 11, que los sufrimientos de Cristo fueron el tema en el cual los profetas del Antiguo Testamento inquirían y buscaban diligentemente: “Los profetas que profetizaron…” Cuando Moisés y Elías aparecieron con Cristo en el monte de la transfiguración el tema del cual conversaron fue la muerte del Salvador. “Y he aquí dos varones hablaban con él” Lc 9:30 – 31.
1.2. En el Nuevo Testamento
La muerte de Jesucristo es mencionada directamente más de ciento setenta y cinco veces en el Nuevo Testamento. Ya que hay 7.957 versículos en el Nuevo Testamento; se podría decir que uno de cada cuarenta y cinco se refiere a este tema. “Los últimos tres días de la vida terrena de nuestro Señor ocupan alrededor de un quinto de las narraciones en los cuatro evangelios”
2. Su relación con la encarnación
Este tema ha sido tratado bajo la sección de teología que habla de Jesucristo. Pero algunos versículos pertinentes serán repetidos aquí para enfatizar la importancia de su muerte. Jesús participó en carne y sangre a fin de que pudiera morir “Heb 2:14” “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo” 1 Jn 3:5.” “Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él” Cristo vino a este mundo con el único propósito de darse a sí mismo como rescate por nuestros pecados. “Heb 9:26” “De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado.” “Su muerte no fue una reflexión o un accidente, pero el logro de un propósito divino en conexión con la encarnación. La encarnación no es el fin en sí mismo; es sólo el medio para el fin, y ese fin es la redención de los perdidos a través de la muerte del Señor en la cruz”
3. Es una de las dos verdades fundamentales del evangelio
Note como Pablo enfatiza la muerte, la sepultura y la resurrección de Cristo como constituyentes del evangelio. “1 Co 15:1 - 4”. El evangelio es las “buenas nuevas” de salvación, el perdón de pecados a través de la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo.
4. Es necesario para la salvación del hombre
Muchos versículos señalan la absoluta necesidad de la muerte de Cristo a fin de que Dios pudiera perdonar el pecado y otorgar al hombre su salvación. Note cuan a menudo ocurren las palabras “es necesario” en los siguientes pasajes: “Mt 16:21” “Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día” “Lc 17:25” “Pero primero es necesario que padezca mucho, y sea desechado por esta generación” La única base sobre la cual Dios santo podía perdonar el pecado era que Cristo llevara la pena de la culpa del pecador. El no puede perdonar solamente con base en el arrepentimiento del pecador. Sólo puede ser porque la pena ha sido completamente pagada. Dios no perdona a los pecadores, como algunos predican, porque los ama. Su amor causó que Él se diera a sí mismo para que fuera el recate por el pecado, por consiguiente el pecador puede ser perdonado. En el nuevo testamento leemos que Cristo fue ofrecido como propiciación por nuestros pecados y que nuestras mentes se volvieron a creencias paganas, donde los hombre trataban de aplacar a sus dioses airados; pero la tremenda diferencia es que en todas estas creencias el hombre tenía que proveer la propiciación; en la fe cristiana Dios la provee. Él no le pide al hombre un sacrificio de expiación; Él entrega el sacrificio de expiación, y Él lo da porque ama al mundo y no es su voluntad que algún hombre se pierda. Es porque Él está tan apasionadamente ansioso por perdonar que El mismo se entregó para morir. Cómo perdonar, cómo lo desea su corazón, y al mismo tiempo ser “juez de toda la tierra” Cómo perdonar, a la mas leve señal de culpabilidad y aún mantener esa ley que vive en Él, para que los hombres puedan vivir en la segura y espléndida confianza de que “Sal 89:14” “Justicia y juicio son el cimiento de tu trono; Misericordia y verdad van delante de tu rostro” Cómo cancelar el pecado, tratarla como si no fuera y aún mantener y vindicar su justicia. El Nuevo Testamento con inalterada repetición nos dice que Dios resolvió ese problema dándose a sí mismo para morir por el pecado. Cualquier perdón divino que haga menos a la ley haría de este mundo una habitación intolerable; pero cuando Dios proveyó un cordero por el pecado se cumple el “Sal 85:10” “La misericordia y la verdad se encontraron; La justicia y la paz se besaron” |
























